FALSO TESTIMONIO
FALSO TESTIMONIO
Amanda
Adriana Arimayn. Arquitecta
Arieh
Sztokman. Rabino
1 ” Y aconteció que cuando Isaac era anciano, sus ojos se
habían debilitado y no podía ver, llamo a Esaú, su hijo, el mayor, y le dijo…
Rebeca había dicho a Jacob, su
hijo diciendo. He aquí he oído a tu padre hablando a Esaú, tu hermano,
diciendo… Y ahora, hijo mío, obedece mi palabra, lo que yo te estoy mandando.
Lo traerás a tu padre y comerá, para que te bendiga antes de su muerte. Dijo
Jacob a Rebeca, su madre: Pero Esaú, mi hermano, es hombre velludo y yo soy
hombre lampiño. Tal vez me palpe mi padre y apareceré ante sus ojos como
engañador y atraeré sobre mi maldición y no bendición. Le dijo su madre: sobre
mi sea tu maldición, hijo mío. Empero, obedece mi palabra, y ve, tómalo para
mí. (Genesis 27:1/13)
En estos primeros trece
versículos del capítulo 27 la Torá nos está trasmitiendo un dialogo entre madre
e hijo generando una actitud negativa en contra de su hermano Esaú y su padre
Isaac.
¿Por qué lo han escrito? ¿Acaso
la Tora nos quiere enseñar algo negativo?
Entendemos que en este caso y en
los versículos sucesivos nos están diciendo “esto que te estoy relatando es lo
que no tienes que hacer sino todo lo contrario”.
“Y tomo Rebeca las vestimentas de
Esaú, su hijo, el mayor, las preciadas que había en la casa, con ella, e hizo
vestir a Jacob, su hijo el menor. Se allego hasta su padre y dijo: Padre mío y
el dijo Heme aquí. ¿Quién eres tú, mi hijo?. Dijo Jacob a su padre. Yo soy Esaú
tu primogénito, he hecho tal como me has hablado” (Genesis 27:15/19).
En estos cuatro versículos y en
los siguientes hasta el versículo 35 del mismo capitulo Jacob le miente a su padre
Isaac varias veces.
Estos versículos nos enseñan a
los padres e hijos que para lograr una familia no debemos hacer nada de los
relatado, todo lo contrario, es importante e imprescindible el dialogo positivo
entre los integrantes del grupo familiar.
Hablar con la verdad para crear
confianza entre las partes.
Cuenta la leyenda que un día la Mentira y la Verdad
se encontraron en un río. Entonces, la Mentira le dijo a la Verdad:
– Buenos días, doña Verdad
Y la Verdad, que no se fiaba mucho de su nueva
amiga, comprobó si realmente era un buen día. Miró al cielo azul sin nubes,
escuchó cantar a los pájaros y llegó a la conclusión de que, efectivamente, era
un buen día.
– Buenos días, doña Mentira.
– Hace mucho calor hoy, dijo la Mentira.
Y la verdad vio que tal y como decía la Mentira,
era un día caluroso.
La Mentira entonces invitó a la Verdad a bañarse en
el río. Se quitó la ropa, se metió al agua y dijo:
– Venga doña Verdad, que el agua está muy buena.
Por aquel momento la Verdad ya sí se fiaba de la
Mentira, así que se quitó la ropa y se metió al río. Pero entonces, la Mentira
salió del agua y se vistió con la ropa de la Verdad mientras que la Verdad se
negó a vestirse con la ropa de la Mentira, prefiriendo salir desnuda y caminar
así por la calle.
La gente no decía nada al ver a la Mentira vestida
con la ropa de la verdad, pero se horrorizaba al paso de la Verdad desnuda.
Una fábula que admite muchas interpretaciones
morales mucha gente prefiere autoengañarse creyendo una mentira que eso
sí, está muy bien presentada para que parezca verdad, antes que enfrentarse a
la auténtica verdad sin tapujos.
Esto de preferir la mentira disfrazada de verdad es
de lo más humano.
Y, sin embargo, una mentira por pequeña y
piadosa que sea, no deja de ser un obstáculo para la confianza.
Si sale a la luz, una mentira puede arrojar dudas
sobre cien verdades anteriores haciendo que nos cuestionemos experiencias
anteriores que creíamos verdaderas.
Es muy importante hablar con la verdad a fin de
crear confianza porque sin ella no podemos vivir.
Nos han enseñado que “la confianza mata al hombre y
embaraza a la mujer”. Entendemos que es un concepto errado que debemos
eliminar.
Acaso Cuándo viajamos en un medio de transporte
cualquiera ¿averiguamos si el conductor esta en condiciones de manejar? No. Confianza.
Podríamos hacer una larga enumeración de sucesos cotidianos
que nos enseñen que nuestra vida cotidiana esta basada en la confianza.
Con el transcurso del tiempo nos fue dado, a la
humanidad, el Decálogo donde dice “Respeta a tu padre y a tu madre…” “No darás
testimonio falso…”
SHABAT SHALOM
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