EL GRAN PERDON
EL GRAN PERDON
Amanda
Adriana Arimayn. Arquitecta
Arieh
Sztokman. Rabino
“Esaú guardó rencor contra Jacob,
por la bendición con la cual le había bendecido su padre y pensó Esaú en su
corazón. Que se acerquen los días de duelo de su padre y así mataré a Jacob, mi
hermano” (Genesis 27:41).
Así concluyó la parashá Toldot
que se leyó el Shabat 22 de noviembre de 2025, de acuerdo al calendario
gregoriano, Shabat 2 de Jeshvan de 5786 del calendario hebreo.
Esaú quedó tan resentido por lo
que le hicieron su madre y su hermano, le robaron la bendición que su padre
Isaac tenía pensado para él, que pensó cuando muera mi padre mato a mi hermano
Jacob.
“Retornaron los mensajeros a
Jacob diciendo, Hemos venido a tu hermano a Esaú y también él marcha a tu
encuentro y cuatrocientos hombres con él. Temió Jacob mucho y se angustió.”
(Genesis 32:7/8)
En esta parashá Vayshlaj la Torá
nos relata que los hermanos Jacob y Esaú se han de reencontrar después de haber
estado separados mas de 21 años. Aparentemente Jacob no superó, no obstante el
tiempo transcurrido, lo que le hizo a su hermano como tampoco la amenaza de
muerte que su hermano le había hecho, por ello el miedo que sintió.
“Habíase queda Jacob solo y luchó
un hombre con el hasta despuntar el alba. (Genesis 32:25)
Jacob quedó solo en la noche y
“un hombre” la Tora no nos dice quien era el hombre. ¿era un ser humano?, tal
vez al quedar solo en la oscuridad de la noche Jacob lucha con su conciencia.
En la lucha con el “hombre” tal
vez Jacob se percata del error que había cometido y entiende en su interior que
no manifiesta que ahora que ha de encontrarse con su hermano tal vez tenga que
hacer algo no pensado a fin de generar una relación con su hermano mellizo, es
decir perdonarse a sí mismo.
“Corrió Esaú a su encuentro y le
abrazo, se echo sobre su cuello y le besó y ellos lloraron. (Genesis 33:4)
Los maestros de la tradición no
creen que esto sea verdad.
En cambio, nosotros pensamos que
la actitud de Esaú es digna de ser aprendida, porque es el “gran perdón”.
Entendemos que es una actitud
sanadora la de Esaú, porque después de 21 años sin verse habrá pensado en su
interior ¿Cuál es mi beneficio si lo mato? Lo que ha ocurrido, ya fue.
Mejor es si lo perdono y será muy
bueno para nosotros dos.
Perdonar
Es renunciar intencionalmente al
resentimiento y la ira hacia alguien que nos ha herido, liberando así
sentimientos negativos para nuestro propio bienestar. Implica reconocer el
daño, aceptarlo y tomar la decisión de dejarlo ir, lo que no significa
olvidar lo sucedido, justificarlo, ni reconciliarse necesariamente.
Perdonar es, ante todo, un acto de liberación
personal y empatía.
Qué implica perdonar
Dejar ir el resentimiento: Es una decisión
consciente de no permitir que el rencor y el enojo controlen tu vida.
Reconocer el daño: No se trata de fingir que no
pasó nada. Es validar el dolor o la ofensa sufrida, sin menospreciarla.
Asumir la responsabilidad de tus sentimientos:
Entender que el perdón es una opción que te libera, sin que debas justificar la
acción del ofensor.
Liberación personal: El perdón es una forma de
liberarse a uno mismo del peso del pasado, convirtiendo la herida en
aprendizaje.
No implica olvido ni justificación: Se puede
perdonar sin olvidar o excusar el comportamiento de la otra persona.
No siempre implica reconciliación: Es posible
perdonar a alguien y aun así no volver a tener una relación cercana con esa
persona.
Perdonar a otro: Un amigo o familiar comete un
error que te lastima. Decides perdonarle para poder continuar con la amistad,
aunque el recuerdo permanezca.
Perdonarse a uno mismo: Cometiste un error y te
sientes culpable por ello. Te perdonas para poder avanzar y dejar de
atormentarte por esa conducta.
SHABAT SHALOM
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