SER JUDIO

 

SER JUDIO

He nacido en una casa judía, un padre y una madre que se identificaron como judíos. Ambos polacos, hablaban idish, el idioma que hablaban en su tierra natal y que me enseñaron en el colegio primario.

Todo ello antes de la creación del Estado de Israel dado que nací en 1943.

Cuando nací y a posteriori era importante ubicarse en la sociedad y por ello estudié en el colegio secundario comercial, luego en la facultad de ciencias económicas y luego trabajar para conseguir mi propio sustento.

En resumen, lo importante era ganarse la vida.

Lo que me transmitieron, mis padres, era que debía cumplir con tales y cuales cosas y no debía hacer algunas que estaban mal vistas.

Hoy, con 82 años de edad, aprendiendo mucho más de lo que aprendí siendo estudiante y basándome en lo que leí del Rabino Jonathan Sacks (Z”L) me animo a sugerir:

 

Formo parte del Pueblo Elegido por Dios que no significa mejor o peor que otros pueblos, por lo tanto, el Pueblo cumplió con su cometido.

Creo el monoteísmo.

Aprendió a vivir con Dios, fue el primero en el mundo y dio origen al cristianismo y el islam.

Soy judío porque, siendo hijo de mi pueblo, he escuchado la llamada a añadir mi capitulo a su historia inconclusa. Soy un eslabón en su viaje, un vínculo de conexión entre las generaciones.

Soy judío porque nuestros antepasados fueron los primeros en ver que el mundo se impulsa por un propósito moral, que la realidad no es una guerra incesante de elementos, para ser adorados como dioses, ni la historia una batalla en la que la fuerza es el derecho y el poder debe ser apaciguado.

La tradición judía moldeo la civilización moral de occidente, enseñando por primera vez que la vida humana es sagrada, que el individuo nunca puede ser sacrificado por la masa, y que ricos y pobres, grandes y pequeños son iguales ante Dios.

Soy judío porque soy el heredero moral de aquellos que estuvieron al pie del monte Sinaí y se comprometieron a vivir según estas verdades, convirtiéndose así en un reino de sacerdotes y una nación santa.

Soy el descendiente de innumerables generaciones de antepasados que, aunque pasaron vicisitudes duras y amargas, se mantuvieron fieles a ese pacto.

Soy judío por el shabat, la institución religiosa más grande del mundo, un momento sin manipulación de la naturaleza o de nuestros semejantes, en el que nos reunimos en libertad e igualdad para crear, cada semana, una anticipación de la era mesiánica.

Soy judío a causa de la fe apasionada de nuestro pueblo en la libertad, donde cada uno de nosotros es un agente moral, en esto radica nuestra dignidad única como seres humanos, porque el judaísmo nunca dejo sus ideales al nivel de simples aspiraciones elevadas, sino que los tradujo a hechos que llamamos mitzvot (preceptos), y a un camino, que llamamos halaja (ley), y así trajo el cielo a la tierra.

En nuestra singularidad radica nuestra universalidad.

Siendo lo que solo nosotros somos, damos a la humanidad lo que solo nosotros podemos dar.

Ser judío es formar parte del dialogo continuo entre la tierra y el cielo, que ha persistido durante dos tercios de la historia conocida de la civilización, cuyo tema es tan urgente ahora como en cualquier momento del pasado: construir una sociedad que honre a la persona humana en nuestras diferencias y similitudes, en nuestra singularidad e interdependencia.

Rara vez lo hemos necesitado más que en nuestra época actual de poderes tecnológicos prometeicos, y rara vez ha sido su poder mas evidente que ahora, ya que en todo Occidente las familias, las comunidades y el sentido moral han sido atacados. 

Extraído del libro Una letra en el Pergamino escrito por el Lord Rabino Jonathan Sacks (Z”L) fallecido en el año 2020.

 

Hoy diciembre de 2025, después del 7 de octubre de 2023, y del atentado en Sidney Australia, tiempo en el cual se ha puesto de manifiesto el antisemitismo mundial, en el cual las instituciones políticas debieran defender y hacen y al contrario nos atacan, sugiero:

Los judíos ocupémonos de nosotros mismos, de lo que hemos hecho durante 1878 años, y que nos permitió llegar hasta este momento.

Eduquémonos y eduquemos.

No nos ocupemos de política. No sabemos.

No nos ocupemos de economía. No sabemos.

Hemos sido capaces de crear un estado en 1948, con muchas dificultades.

No nos olvidemos de aquel dicho: “donde hay dos judíos, casi seguro hay tres opiniones.”

Hemos sido capaces de crear la obra literaria mas grande del planeta, el Talmud, es un libro de opiniones divergentes que enseña principalmente convivencia y moral.

En el Estado de Israel fueron capaces de transformar el desierto en un vergel.

En el Estado de Israel fueron capaces de crear el regado por goteo y de esa forma economizar agua dulce.

En el Estado de Israel fueron capaces de des salinizar el mar y transformar el agua salada en agua dulce.

Respetar y cuidar Shabat que impide manipular fuego, ayudaría a disminuir el calentamiento global.

En el Estado de Israel han descubierto y desarrollado muchos elementos electrónicos que son utilizados en todo el mundo.

Sería bueno que aprendamos de nosotros mismos, compartir en lugar de competir y difundirlo para que otros puedan aprender de nosotros.

Aceptémonos como somos, todos los judíos somos seres humanos creados por Dios. Seamos creyentes en Dios o no, los seres humanos no hemos creado otros seres humanos, ni árboles, ni aves, ni animales, convivamos en paz.

Formamos parte de un pueblo que ama la vida, por lo tanto, vivamos y enseñemos a convivir.

En el estado de Israel, donde hay tantas diferencias entre sus habitantes, tienen que ocuparse de defender a todos sus habitantes y al territorio.

Tenemos que defendernos en todos los lugares que nos encontremos, son muchos los que nos atacan.

Ayer me han dicho que en la sociedad moderna se ha perdido el respeto, si ello es cierto, eduquemos dado que fuimos los que hemos aceptado el “Decálogo” que Dios nos regalo en el Monte Sinaí.

Utilicemos la tecnología moderna para acercarnos y educarnos.

Aprendamos y enseñemos.

A lo largo de la existencia humana quisieron eliminarnos y no lo han logrado

Por lo tanto, eduquemos al mundo como hacer para vivir y convivir.

 

Arieh Sztokman, Rabino

Diciembre 16 de 2025

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