DIALOGUEMOS
DIALOGUEMOS
Amanda
Adriana Arimayn. Arquitecta
Arieh
Sztokman. Rabino
Moises les cuenta a los hijos de
Israel, que habían sido esclavizados por los egipcios, lo que Dios le había
dicho a saber: “Yo soy Adonai y os sacaré de bajo los agobios de Egipto y os
librare a vosotros de su servidumbre. Os redimiré a vosotros con brazo tendido
y con juicios punitivos, magnos. Os tomare Yo a vosotros para Mi por pueblo y
seré para vosotros por Dios y tendréis conocimiento de que Yo soy Adonai,
vuestro Dios, el que saca a vosotros de bajo los agobios de Egipto. Y os traeré
a vosotros a la tierra, la cual he jurado dar, a ella, a Abraham, a Isaac y a
Jacob. Y la daré a vosotros por heredad. Yo soy
Adonai. (Éxodo 6:6/8)
“Habló Moises así a los hijos de
Israel, empero ellos no escucharon a Moises por causa del agotamiento de
espíritu y por causa de la servidumbre dura”. (Éxodo 6:9)
La información que Moises les
proporcionaba era maravillosa, pero no escucharon porque no tenían tiempo para
detenerse. Debian trabajar, estaban esclavizados.
Hoy siglo XXI, enero de 2026, nos
encontramos en una situación similar pero muy diferente.
Las personas en edad de trabajar
invierten libremente mucho tiempo en hacerlo, que a veces parece como si
estuvieran esclavizados, dado que dicen que no tienen tiempo para almorzar
juntos en familia, y a veces ni tiempo tuvieron para almorzar.
En la era de las comunicaciones,
en la cual casi todos tenemos un aparato celular, no nos comunicamos solo nos
contactamos.
Enviamos mensajes escritos, pero
no sabemos si alguien lo recibió o no. Están los emisores, pero no sabemos si
hay receptores.
No nos hablamos, por lo tanto, no
hay quien escuche.
Las personas que envían mensajes
hablados, le hablan al aparato no a la persona, no dialogan.
Si tuvimos la suerte y la
oportunidad de sentarnos a la mesa con alguien para almorzar o cenar, no apagan
el teléfono celular y si sonase, hacen caso omiso de la gente, faltan el
respeto a la gente y al momento de la comida, atienden generando una situación
desagradable y además no toman conciencia que han hecho algo incorrecto.
Lamentablemente hay varias bromas
al respecto: “En este lugar no hay wifi, pero hay cerveza”. Mamá “¿el celular
de que lado se pone, donde esta el cuchillo o al lado del tenedor?”.
Todos sabemos que las bromas
tienen algo de verdad.
Hoy, la mayoría de las personas
no pueden apagar el aparato celular dada la dependencia que tienen para con él.
Cuan libres éramos cuando el
aparato telefónico estaba adherido a la pared.
Así como los hijos de Israel que
estaban esclavizados en Egipto no tenían oportunidad para detenerse y ocuparse
de su espiritualidad, hoy en el mundo del materialismo, del consumismo, se
utiliza la tecnología “YouTube” para presenciar las ceremonias religiosas en
lugar de estar presentes en el templo o sinagoga y participar, como
corresponde, con otros seres humanos y así generar un nosotros y encontrarse
con la Divina Providencia.
A la Divina Providencia la
sentiremos cuando nos encontremos de corazón a corazón con el otro ser humano.
Cambiar el “yo” por el
“nosotros”.
Hoy muchas personas ya no
escriben en el aparato celular, sino que utilizan emoticones que muchas veces
algunos no entendemos su significado.
Preguntamos: Si ya no hablan,
tampoco escriben, ¿Qué ha de quedar?
El único ser vivo sobre la faz de
la tierra que puede hablar es el ser humano, entonces por favor, retrocedamos,
hablemos, escuchemos, dialoguemos. Digamos
“TE AMO”
SHABAT SHALOM
Enero 16 de 2026
Tevet 26 de 5786
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