TENER NOMBRE

 

TENER NOMBRE

            Arieh Sztokman. Rabino

 

El libro del Éxodo se llama así porque la palabra griega "Éxodo" (éxodos), adoptada de la Septuaginta, significa "salida", y narra la gran salida del pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto, liderados por Moisés, hacia la libertad y la Tierra Prometida, incluyendo la recepción de la Ley en el Sinaí.

El título original en hebreo, Shemoth, significa "Nombres" y se basa en la frase inicial del libro que enumera a los descendientes de Jacob que fueron a Egipto. 

Los traductores griegos de las escrituras hebreas (la Septuaginta) lo titularon Éxodos (salida) para destacar la partida masiva de los hijos de Israel de Egipto.

La importancia de tener un nombre

Tener un nombre es un derecho humano fundamental que nos identifica, nos da identidad y nos vincula con nuestra familia y nuestra nación, permitiéndonos acceder a otros derechos y servicios.

Es crucial para el reconocimiento personal y social, contribuye a la autoestima y puede influir en cómo nos perciben los demás y cómo te percibes a ti mismo, siendo un elemento central de tu identidad y trayectoria de vida. 

Identificación y Reconocimiento: Es tu "etiqueta personal" para que otros te reconozcan y te diferencien.

Está protegido por la ley y es esencial para que niños y adultos puedan ejercer otros derechos (salud, educación, etc.).

Construcción de Identidad: Ayuda a construir tu autoconcepto y sentido de pertenencia a una familia y comunidad.

Vínculo Familiar y Nacional: Refuerza lazos familiares y tu nacionalidad, siendo parte de tu historia personal.

Impacto Psicológico: Tu nombre puede influir en tu personalidad, autoestima y cómo interactúas con el mundo, afectando desde tu éxito social hasta tu bienestar psicológico.

En resumen: Un nombre no es solo una palabra; es la base de tu identidad jurídica y personal, confirmando tu existencia única en la sociedad. 

Nombres bíblicos

El nombre Abraham es de origen hebreo (Avraham) y significa "Padre de una multitud" o "Padre elevado", derivado de Av (padre) y Ram (alto/elevado); su nombre original era Abram ("Padre alto"), al que Dios le añadió la letra 'h' (he) en señal del pacto, cambiando su significado a "Padre de muchas naciones".

Significado y Evolución:

Avram (אברם): Su nombre original, que significa "Padre alto" o "Padre glorificado".

Abraham (אברהם): La 'h' (ה) fue añadida por Dios en el Génesis (17:5), transformando el significado a "Padre de una multitud" o "Padre de muchas naciones" (de Av "padre" y hamon "multitud", aunque la etimología exacta es debatida). 

 

El nombre Itzhak (o Yitzhak) es de origen hebreo (יִצְחָק) y significa "él reirá" o "risa", derivado del relato bíblico del nacimiento de Isaac, el hijo de Abraham y Sara, cuya concepción fue motivo de risa y alegría divina en su vejez, simbolizando la promesa cumplida y la bendición inesperada. Es la forma original hebrea de Isaac, con gran importancia cultural y religiosa en el judaísmo,

Origen Bíblico:

Narrativa: Dios prometió un hijo a Abraham y Sara, quienes eran ancianos. La sorpresa y alegría de Sara provocaron la risa, de ahí el nombre. 

Significado:

"Él reirá" / "La risa": Encarna la alegría, el regocijo y la fe en la promesa divina. 

 

El nombre Jacob (o Jacobo en español) tiene origen hebreo (Ya'akov, יַעֲקֹב‎) y está ligado a la idea de "sostener el talón" o "suplantar", ya que el personaje bíblico nació agarrando el talón de su hermano gemelo Esaú y luego lo engañó para obtener la primogenitura, de ahí la conexión con la raíz hebrea ʿaqev (talón) y Aqab (suplantar).  

Etimología Bíblica

En el Génesis, se explica que nació sujetando el talón de su hermano Esaú, y más tarde, Esaú dice que Jacob lo ha "suplantado" dos veces, vinculando el nombre con la acción de engañar o tomar el lugar de otro. 

En resumen, el nombre Jacob es de gran peso histórico y religioso, significando originalmente el acto de "tomar el talón" o "suplantar", evolucionando hacia conceptos de protección divina y prevalencia. 

 

El nombre Yosef (יוֹסֵף) es de origen hebreo, una forma original del popular nombre José, y significa "¡Que Dios añada/aumente!" o "Él añadirá", derivado del verbo hebreo yasaf (añadir). Es un nombre bíblico fundamental, popularizado por figuras como José, el hijo de Jacob.

Raíz hebrea: Viene de la raíz hebrea yasaf, que significa "añadir" o "aumentar".

Raquel, la madre de José, lo nombró con la esperanza de que Dios le "añadiera" otro hijo.

Aparece en el Antiguo Testamento como José, el hijo de Jacob y Raquel que se convirtió en virrey de Egipto. 

 

Los nombres como esta mencionado más arriba tienen un significado.

En algunos casos los varones, no todos, tenemos dos nombres a saber: cuando nacemos nuestros padres nos asignan un nombre que será registrado en nuestros documentos de identidad y en el Registro Civil.

Al mismo tiempo aquellos varones que fuimos circuncidados al octavo día de haber nacido nos asignaron un nombre en hebreo de algún familiar fallecido, en mi caso el nombre de mi abuelo materno, Arieh,  que no conocí, y de esa manera se sigue la tradición.

Hoy, en este siglo XXI, que funciona a una velocidad increíble que no podemos seguir, los jóvenes no tienen tiempo para mencionar el nombre de sus amigos y por ello los jóvenes han perdido su identidad dado que una gran mayoría se llaman “b”. No puse la palabra, solo la inicial, por una cuestión de respeto en principio y en segunda instancia porque a buen entendedor pocas palabras.

En resumen: Es una palabra muy argentina que funciona como un "comodín" para expresar desde enfado hasta afecto, dependiendo de la situación.

La pena es que al utilizar este término los jóvenes pierden su identidad porque se transforman en masa.

Lo dice una persona con “juventud acumulada” que intenta educar y que se produzca un cambio.

Como sugerencia final propongo volver a hablar entre nosotros, dado que el único ser vivo sobre la faz de la tierra que puede hablar somos los humanos, llamarnos por nuestro nombre que nos ha sido asignado y así respetarnos tal como cada uno de nosotros nos merecemos.

El nombre que en su momento nos asignaron tiene un enorme valor, no lo perdamos.

 

SHABAT SHALOM

Enero 9 de 2026

Tevet 20 de 5786

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