SACRIFICIO
SACRIFICIO
Arieh
Sztokman. Rabino
Este Shabat 21 de marzo de 2026
comenzamos a leer el tercer libro de la Torá Vaiykra (Llamó) que se ha
traducido al castellano como Levítico, dado que en el mismo se relatan los
sacrificios que se hacían en el Mishkan (Tabernáculo) durante la travesía en el
desierto en primera instancia y luego en el Gran Templo de Jerusalem.
Los sacrificios estaban a cargo
del Sumo Sacerdote y sus descendientes que eran de la tribu de Levi.
El libro comienza de la siguiente
manera “Llamó EL a Moises y le habló Adonai desde la Tienda de Reunión
diciendo:” (Levítico 1:1)
Cuanto tenemos para aprender hoy
de la actitud de Dios, tomó la iniciativa y con toda humildad llamo a Moises,
como diciéndole “Veni Moises que tengo que decirte algo”, es decir utilizo
palabras sencillas como un amigo que quiere dialogar con su igual, o como un
padre que quiere dialogar con su hijo.
Es un acto de amor y sencillez, a
Dios le importa Su creación, Nosotros.
En este mundo, siglo XXI, en el
cual los seres humanos hablamos muy poco entre nosotros, debiéramos tomar en
consideración la actitud de Dios, apagar los aparatos tecnológicos y acercarnos
los unos a los otros y hablarnos a fin de conocernos y aprender uno del otro.
Dios nos ha dado a cada uno
dones, conozcamos cuales son los de cada uno de nosotros, utilicémoslos y
hagamos en favor del bien común.
“Habla a los hijos de Israel y
habrás de decirles: una persona de vosotros cuando acercare un sacrificio ante
Adonai, de animales, de vacunos y de ovinos habréis de acercar vuestros
sacrificios” (Levítico 1:2)
En este caso se refiere a los
sacrificios que debían realizar, es decir les estaba indicando cuál era su
tarea.
Hoy que no hacemos sacrificios de
animales, debiéramos preguntarnos ¿Cuál es mi tarea para agradar a Dios? ¿Cuál
es el sentido de mi vida? ¿Cómo puedo colaborar con Dios? ¿Soy colaborador con
Dios para reparar el mundo? ¿Soy dador?
Hoy debemos darle un significado
diferente al sacrificio dado que no es la entrega de algún animal ni tampoco es
hacer una tarea desagradable. Sacrificio es: sacro (sagrado) oficio (tarea) es
decir que lo que hago es una tarea sagrada, sea trabajar, estudiar, barrer el
piso, lavar los platos, etc.
¿Acepto que mi tarea cotidiana es
un sacro+oficio que debiera hacerla con amor y entrega? ¿Conoces a algún alumno
del colegio secundario y universitario, que nadie lo obliga a estudiar, no se
queje porque tiene que estudiar y dar exámenes?
Debiera hacerlo con alegría
total.
Debemos preguntarnos ¿Amo a mi
semejante como a mi mismo? Dado que el amor es la base de lo que hemos de
construir, solo el amor no alcanza, como dije es la base.
¿Respeto a mi semejante?
¿construyo con el otro, o me ocupo solo de mí? Cualquier otro/a es diferente a
mí, por tanto, ¿respeto la diferencia? ¿acepto la diferencia? ¿comparto o
compito?
Somos todos valiosos, únicos e
irrepetibles, gracias a Dios.
Es muy importante hacernos
preguntas y responderlas, precisamente para poder hacer juntos y crear un
nosotros.
SHABAT SHALOM
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