VALORAR Y CELEBRAR LA VIDA

 

VALORAR Y CELEBRAR LA VIDA

                        Arieh Sztokman. Rabino

 

Leemos en la Torá “Ante las canas te pondrás de pie, y prestaras deferencia al anciano. Y temerás de tu Dios. Yo soy Adonai”. (Levítico 19:32)

La Torá nos esta hablando a todos los seres humanos a los de corta edad y a los de edad avanzada.

A los de corta edad para que aprendan a agradecer a Dios por estar vivos y a vivir de forma tal que puedan llegar a cumplir muchos años, es decir cuidarse en lo físico y en lo espiritual.

A los de mayor edad para que aprendamos a agradecer a Dios por habernos regalado años de vida.

Canas son cabellos que pierden su pigmentación y se vuelven grises.

Feliz de aquellas personas que no pierden sus cabellos y los mismos se vuelven grises.

En nuestra tradición los cabellos grises, las canas, son símbolo de sabiduría. Es decir, aquella persona que a lo largo de su vida se ha ocupado de aprender y compartir agregándole vida a sus años.

En este mundo moderno en el cual se valora a las personas de pocos años y con cabellos de color se ha inventado la tintura para disimular las canas, que pena.

Al mismo tiempo sugiero utilizar la palabra anciano en lugar de viejo.

Como decía mi padre (Z”L) viejos son los trapos.  

Es un orgullo haber llegado a anciano.

No es necesario inventar palabras para hablar de la ancianidad.

No es tercera o cuarta edad, ni tampoco adultos mayores.

Al utilizar los términos “adultos mayores”, se está cosificando a las personas porque dicho concepto no tiene nombre como las cosas.

Los ancianos necesitamos que nos traten con respeto, que no nos hablen como si fuéramos niños, que nos llamen por teléfono para preguntar como estamos, que nos ayuden a aprender en un mundo de avance tecnológico como el que estamos viviendo.

Los ancianos debemos aprender a vivir como tales, es decir aceptar las dificultades físicas que puedan aparecer y no lamentarnos sino por el contrario hacer todo lo necesario para aceptar y vivir con orgullo por haber recibido de Dios este inmenso regalo.

Hoy en este siglo XXI, globalizado y veloz, pregunto: ¿Qué, quien, cuando, donde, determina que una persona adquiere el título de Anciano?

Sugiero el encuentro intergeneracional para poner en practica lo que dijo la Madre Teresa de Calcuta hablándole a una persona de corta edad: “Tu sabes cosas que yo no sé, yo se cosas que tu no sabes, si nos juntamos podemos hacer cosas maravillosas”.

Hagamos

 

SHABAT SHALOM

Abril 24 de 2026/Iyar 7 de 5786

 

 

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