DIALOGAR
DIALOGAR
Arieh
Sztokman. Rabino
Qué maravilla cuando el ser
humano actúa como tal.
El único ser vivo sobre la faz de
la tierra que puede hablar es el ser humano y cuando los seres humanos se
dirigen entre si hablando no hay mejor regalo para el planeta tierra.
Gracias al intercambio de
palabras reconocemos, ambas partes, que somos diferentes, valiosos, hijos de
Dios, hechos por EL, a Su imagen y semejanza, que podemos respetarnos y
convivir.
Para lograrlo solo tenemos que
cumplir un requisito DIALOGAR.
“Se acercaron las hijas de
Tselofjad…! (Números 27:1)
Aquí comienza la maravillosidad,
cinco mujeres, hijas de un señor que había fallecido, entienden que pueden
solicitar un cambio de la ley existente en su favor. En una sociedad agrícola,
según la ley, se iban a quedar sin tierras para trabajar y alimentarse.
Sin ruidos, sin banderas, sin
manifestaciones, tal vez silenciosamente:
“Se presentaron ante Moises y
ante Eliazar, el sacerdote, y ante los jefes y toda la asamblea, en la entrada
de la Tienda de Reunión, diciendo: Nuestro padre ha muerto en el desierto,
empero el no estaba entre la asamblea de los que se congregaron contra Dios, en
la congregación de Koraj, más por su pecado el ha muerto, e hijos el no ha
tenido”. (Números 27:2/3)
Estimo que la mujer en aquella
época no tenia muchas posibilidades de hablar, dependía principalmente del
varón, sin embargo, estas cinco mujeres, ejemplo para hoy en el siglo XXI, se
llenaron de coraje, sin vergüenza, tal vez con mucho temor, y se presentaron a
hablar ante las autoridades del momento. Explicaron, fundamentaron, cuál era su
situación.
Como siempre debiera ser, la
parte receptora, estuvo en silencio y escuchó lo que las mujeres le decían.
“¿Por qué habrá de ser suprimido
el nombre de nuestro padre del seno de su familia, ya que el no tiene hijo?
Danos a nosotras posesión entre los hermanos de nuestro padre. Presento Moises
el caso de ellas ante Dios” (Números 27:4/5)
Aquí con absoluto respeto hacen
el pedido pertinente, sin estridencias, a la persona correspondiente. Y como si
hasta ahora todo fuera poco sucede algo que muy poca gente sabe decir, Moises
dijo en silencio, NO SE, y con su humildad que lo caracterizo, fue a
preguntarle a Dios.
“Dijo Dios a Moises diciendo: Lo
correcto las hijas de Tselofjad están hablando, dar les habrás de dar a ellas
posesión en herencia en el seno de los hermanos de su padre; y habrás de
transferir la herencia de su padre, a ellas” (Números 27:6/7)
Ocurre lo lógico, Dios cambia la
ley y las hace herederas de su padre.
Podía no haber ocurrido, no
siempre ocurre la lógica, sin embargo, lo muy importante aquí es la actitud de
las mujeres y Moises. Hubo flexibilidad de pensamiento en ambas partes.
Ambas partes son ejemplo para
nosotros en la actualidad.
Hablar con respeto.
Cuando algo no se sabe decir NO
SE.
Es importante para mi dejar
constancia que las mujeres no reclamaron, pidieron.
Es muy diferente pedir que
reclamar.
Cuando necesitamos algo pidamos,
tenemos en nuestro castellano palabras muy buenas para ello: Por favor, quiero
tal cosa, muchas gracias.
SHABAT SHALOM
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