SHANA TOVA 5787 (Buen Año 5787)
SHANA TOVA 5787
Amanda Adriana Arimayn. Arquitecta
Arieh Sztokman. Rabino
¡!!¡Qué maravilla!!!! en Rosh
Hashana celebramos la creación del universo por parte de Dios. Es decir, la
creación de nosotros los seres humanos.
“Dijo Elohim: Hagamos al Ser
Humano a Nuestra Imagen, como a Nuestra Apariencia…” (Genesis 1:28) El ser humano
es querido por Dios ya que fue creado a la imagen de Dios, lo que manifiesta el
amor Divino por el ser humano.
Apariencia no es similitud.
“Dijo Adonai Elohim: No es
bueno que el hombre este solo, hare para el una ayuda frente a él”. (Genesis
2:18)
Dios nos educa diciendo, el
ser humano necesita convivir con otro ser humano y es por ello que le
proporciona una mujer.
Hoy en el siglo XXI debemos
entender que el ser humano necesita socializarse es por ello que es importante
convivir, aprendiendo a aceptar la dignidad de la diferencia.
“Tomo Adonai Elohim al hombre
(ser humano) y lo estableció en el huerto del Edén para cultivarla y
preservarla (su tierra)”. (Genesis 2:15)
La palabra para preservarla
hace alusión al alma viviente que posee el ser humano y por consiguiente la
finalidad que Dios quiere al establecer a Adam en el Huerto del Edén es que
Adam cultive y preserve su ser desarrollando sus capacidades espirituales, así
como su salud física que será la depositaria de su salud espiritual.
Fuimos creados en amor y
perdón por Dios de amor y perdón, quien nos pide que amemos y perdonemos.
Por muchas veces que hayamos
fallado en estar a la altura de nuestras aspiraciones, Dios siempre nos da la
oportunidad y la fuerza para empezar de nuevo.
En Rosh Hashaná y Yom Kipur,
los días más sagrados de un pueblo santo, Dios nos llama a la grandeza.
Rosh Hashaná es una
celebración del universo como obra de Dios. Los sabios lo llamaron el
aniversario de la creación. «Este día es el nacimiento del mundo»
Se convirtió en una hermosa
costumbre desear a las personas, en la primera noche del año, que sean escritas
y selladas inmediatamente para la vida, lo que implica que quienes nos rodean
son completamente justos.
Creemos que quienes juzgan a
los demás favorablemente son juzgados a su vez favorablemente.
Rosh Hashaná, el aniversario
de la creación de la humanidad, nos invita a vivir y sentir la condición humana
de forma vívida.
La vida es corta. Por mucho
que haya aumentado la esperanza de vida, no podremos lograr todo lo que
deseamos en una sola vida.
“No estas obligado a concluir
toda la obra, mas tampoco eres libre de sustraerte o eludirla” (Tratado de
Principio. Capitulo II, Mishna 21)
Esta vida es todo lo que
tenemos. ¿Cómo aprovecharla al máximo? Sabemos que no terminaremos la tarea,
pero tampoco podemos eludirla. Esa es la primera verdad.
La vida misma, cada día, cada
respiración que tomamos, es un regalo de Dios.
La vida no es algo que debamos
dar por sentado. Si lo hacemos, dejaremos de celebrarla.
Dios nos concede un don por encima
de todos los demás, la vida misma, ante la cual todo lo demás es secundario.
El judaísmo ha buscado
incansablemente a Dios en el aquí y ahora de la vida en la tierra.
Es en la vida antes de la
muerte donde verdaderamente encontramos la grandeza humana.
Somos libres. El judaísmo es
la religión del ser humano libre que responde libremente al Dios de la
libertad.
El mero hecho de que podamos
hacer teshuvá , de que podamos actuar de manera diferente mañana que
ayer, nos dice que somos libres.
El judaísmo insiste en ella, y
nuestros antepasados lo demostraron desafiando todas las leyes de la
historia, sobreviviendo contra todo pronóstico y negándose a aceptar la
derrota.
La vida tiene sentido. No somos
meros accidentes de la materia.
Estamos aquí porque un Dios
amoroso creó el universo, la vida y a nosotros; un Dios que conoce nuestros
miedos, escucha nuestras oraciones, cree en nosotros más de lo que creemos en
nosotros mismos, nos perdona cuando fallamos, nos levanta cuando caemos y nos
da la fuerza para superar la desesperación, y esta con nosotros como nos lo
dijo “Yo estoy contigo, te protegeré a donde quiera que vayas y te hare volver
a esta tierra, pues no te abandonare hasta que
no haya cumplido todo lo que te he dicho” (Genesis 28:15) Palabras de
Dios a Jacob, un ser humano, uno de nosotros.
Somos lo que somos gracias a los que nos
precedieron.
Nuestras vidas no son
partículas aisladas. Cada uno de nosotros es una letra en el libro de la vida
de Dios.
Pero las letras individuales,
aunque son vehículos de significado, carecen de sentido por sí solas. Para
tener significado, deben unirse a otras letras para formar palabras, oraciones,
párrafos, una historia, y ser judío es ser parte de la historia más
extraña, inesperada que jamás haya
existido: la historia de un pueblo pequeño, nunca numeroso y a menudo sin hogar,
que deambulo por el mundo durante 1878 años, que, sin embargo, sobrevivió a los mayores
imperios que el mundo haya conocido: los egipcios, asirios, babilonios, griegos
y romanos, los imperios medievales del cristianismo y el islam, hasta el Tercer
Reich y la Unión Soviética.
Cada uno, a su vez, se creyó
inmortal. Todos han desaparecido. El pueblo judío aún vive.
Así que en Rosh Hashaná
recordamos y pedimos a Dios que recuerde a quienes nos precedieron: cada uno de
los cuales dejó un legado vivo en las oraciones que rezamos o en las melodías
con las que las cantamos. Nuestros antepasados pudieron haber errado, pero
nunca dejaron de seguir a Dios, aunque el camino fuese difícil y el destino
lejano. No partimos de la nada. Hemos heredado riqueza, no material, sino
espiritual. Somos herederos de la grandeza de nuestros antepasados.
Quienes se sumergen plenamente
en el espíritu de Rosh Hashaná emergen al nuevo año llenos de energía, con los
pies en la tierra, concentrados y renovados, sabiendo que ser judío es vivir la
vida en la presencia de Dios, santificar la vida por amor a Dios y enriquecer
la vida de los demás, pues donde llevamos bendiciones a otras vidas, allí vive
Dios.
SHABAT SHALOM
SHANA TOVA u METUKA
Setiembre 11 de 2026
Elul 29 de 5786
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