DECLARACION DE FE EN EL JUDAISMO
DECLARACION DE FE EN EL
JUDAISMO
Arieh Sztokman. Rabino
Declaración que es acción.
La primera palabra después de
“…es uno” es “ama a tu Dios” por lo tanto amar es un verbo, es acción, no son
solo palabras.
¿Cómo es amar a Dios? Ya nos
fue dicho con anterioridad en Levítico 19:18 “ama a tu prójimo como a ti mismo”,
por lo tanto amar a mi prójimo, próximo, es amar a Dios.
¿Cómo es amarme a mi mismo? Es
respetarme, cuidar mi cuerpo y mi alma. Cuidar mi cuerpo es alimentarme bien,
descansar lo suficiente, pensamientos positivos, y cuidar mi alma es
socializar, compartir tiempo con otros y mucho más.
¿Amar a mi prójimo? ¿Quién es
mi prójimo?
Cambiemos la letra “j” por la
letra “x” por lo tanto queda próximo y así tenemos la respuesta. Respetar, cuidar al ser humano que tengo
cerca, como así también al árbol, y así a todo lo que Dios ha creado que tengo
cerca.
Es cuestión de cuidar y no
destrozar, no matar, no ensuciar, no ofender, no insultar.
Abram Avinu, Abram nuestro
Patriarca, escucho, sintió, a Dios y siguió Sus palabras.
Transcurrió el tiempo y Moisés
entendió que debía educar a la nueva generación, por ello casi al final de su
existencia física, les hablo diciendo:
Shemá
Israel Adonai Eloheinu Adonai Ejad («Escucha, Israel: El
Señor nuestro Dios, el Señor es uno»).
Es la declaración central de
la fe judía, consagrada en la Torá (Deuteronomio 6:4) son palabras dichas por
Moisés a la generación nacida en el caminar por el desierto en su salida de
Egipto para reafirmar diariamente la unidad y unicidad absoluta de Dios.
¿Qué paso que Moisés tuvo que
educar a la nueva generación?
Paso algo similar a lo que
esta pasando. Los tiempos han cambiado y siguen cambiando, los pensamientos,
ocupaciones e intereses de los adultos son diferentes y no les alcanza el
tiempo para educar a las nuevas generaciones.
Entiendo que en este siglo XXI
debiéramos aprender de Moisés y hacer lo mismo, educarnos y educar a la nueva
generación.
Esta declaración de fe que el
judío debiera decir dos veces por día se compone de: Deuteronomio 6:4/9 +
Deuteronomio 11:13/21 + Números 15:37/41. A su vez debe decir dos bendiciones
antes y dos bendiciones después en las oraciones de la tarde/noche (Arbit), en
cambio en las oraciones matutinas se dicen dos bendiciones antes y una bendición
a posteriori.
Amar a Dios es mucho más que
un sentimiento pasajero o una práctica religiosa; es una decisión profunda de
vida y una entrega total que se manifiesta a través de actitudes y acciones
concretas.
¿Como es amar a Dios?
Agradeciéndole diariamente al
despertarnos cada mañana por el regalo de la vida, agradecer a Dios porque hace
palpitar nuestro corazón, agradecer a Dios porque hace correr la sangre por
nuestras venas, y mucho mas.
Es de bien nacido ser
agradecido.
Acercarse a Él a través de Su
Palabra, reconociendo Su bondad, Su gracia y disfrutando de Su presencia como
la fuente suprema de alegría
Amar a Dios en el día a día no
se trata de cumplir una lista rígida de reglas o de hacer grandes sacrificios
aislados, sino de integrar
una relación viva y constante con Él en las pequeñas acciones cotidianas
Amarlo con todo el corazón
(centro de los afectos), con toda el alma (identidad y propósito), con toda la
mente (pensamientos y valores) y con todas las fuerzas (acciones y capacidades físicas).
El amor verdadero se demuestra
guardando Sus preceptos y alineando la voluntad propia con la voluntad divina,
no por obligación, sino por convicción y amor.
El amor a Dios es inseparable
del amor hacia las demás personas; se refleja en ser un instrumento de paz,
solidaridad, justicia y compasión con quienes más lo necesitan.
Respetar al otro en su
diferencia. Viendo en el otro a Dios.
Dios pasa a ser la prioridad
de la vida, por encima de intereses egoístas, posesiones materiales o falsos
absolutos como el poder o el éxito.
Amar a Dios se refleja en cómo
actuamos cuando nadie nos ve, en los pensamientos y en ser honesto en el
trabajo, en la casa y fuera de ella.
Hablar con Dios a lo largo del
día de forma espontánea, como si hablaras con un amigo, en lugar de limitarse a
un momento rígido.
Priorizando lo importante
sobre lo urgente.
El amor a Dios es inseparable
del amor al prójimo. Se demuestra en gestos cotidianos: saludar con amabilidad,
escuchar con paciencia, perdonar sin rencor, ayudar a quien lo necesita y
responder con gracia.
Responder al requerimiento del
otro como lo ha hecho Abraham HINENI (estoy presente/aquí estoy)
SHABAT SHALOM
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