FE Y ESPERANZA

 

FE Y ESPERANZA

            Arieh Sztokman. Rabino

 

Léj Lejá es una de las porciones más increíbles de toda la Torá.

El Capítulo 12 del libro Génesis, donde comienza la historia de Abram, abre con las palabras de Dios a Abram.

“Vete de tu tierra, de tu familia y de la casa paterna a la tierra que te señalaré.” (Genesis 12:1) por ende lo que Abram debe hacer es no moverse de su lugar y en cambio comenzar la ardua tarea, ocuparse de sí mismo, introspección.

Dios le hablo a Abram ¿Abram escucho a Dios? ¿Entendió lo que Dios le dijo?

Abram es el símbolo de cada uno de nosotros en el siglo XXI.

Léj es el imperativo del verbo caminar, por lo tanto, debemos traducir como “camina”.

¿Qué significa este Lejá?

Lejá significa «para ti», por lo tanto, Léj Lejá podría leerse como “camina para ti mismo”

Esto es lo que Dios nos dice a cada uno de nosotros a través de estas palabras: ¡Léj Lejá, camina a ti mismo, ve dentro de ti.

Dios te envía a este viaje interior de fe: ve a ti mismo, a la esencia de tu alma, a tu propósito de vida, a esa preciosa tierra interior que aún no conoces.

¿Qué significa camina para ti mismo de tu tierra?

Abram nació en un lugar físico en el cual los seres humanos no conocían lo que significaba “fe en Dios” sino por el contrario eran “idolatras”, por lo tanto, Abram aprendió, voluntaria o involuntariamente, adquirió, la creencia en ídolos.

Lo que Dios quería y quiere es que los seres humanos, nosotros, depositemos nuestra fe en El Único Dios.

¿Qué significa camina para ti mismo del lugar donde naciste?

Tal vez Abram nació en el mismo lugar donde vivió, por ello debía sacar de dentro suyo la forma de vida que le habían enseñado, sobre todo los valores de convivencia.

Abram había crecido lo suficiente para tener que modificar su forma de vida.

En Occidente hemos aprendido, adquirido, a ganarnos la vida, es decir que lo económico ocupa un lugar muy importante. ¿Es un ídolo?

¿Qué significa camina para ti mismo de la casa de tu padre?

La tradición judía nos enseña que Teraj, el papa de Abram, comerciaba con ídolos hechos por la mano del hombre, por ello debía desaprender lo que había aprendido.

Abram es el símbolo de cada uno de nosotros.

Ahora vacíos de mucho de lo que habíamos aprendido, nos toca aprender a desarrollar nuestra fe en Dios.

Abram, símbolo de cada uno de nosotros, nos enseña que El Creador de Todo lo Existente nos habla cada día, ¿LO escuchamos?

En mi opinión, Dios nos dice que independientemente la edad que tengamos y la historia que hemos vivido, CAMBIEN.

Los cambios atemorizan. ¿Si cambio me ira bien? Tengamos fe y esperanza.

Salir de la zona de confianza, genera dudas. Hagamos con confianza.

No hagamos como todos hacen, hagamos diferente. La mayoría de las personas dicen “hay que hacer…” nosotros no digamos nada, hagamos.

Si van a seguir por el mismo camino que han caminado siempre llegaran siempre al mismo lugar.

Aprendamos todo lo nuevo que estamos viviendo porque este tiempo que vivienda es diferente y quizá muy distinto al que hemos vivido, por ello, no podemos repetir lo que han hecho nuestros antepasados.

Estamos viviendo muchos cambios en muy poco tiempo.

Los judíos no necesitamos edificios, necesitamos seres humanos y educación.

Existía el Gran Templo de Jerusalem, ahora no existe. Nuestros maestros no intentaron construir otro templo, crearon casas de estudio y gracias a ello los judíos han vagado por el planeta tierra durante 1878 a;os y hemos sobrevivido a otras culturas que construyeron pirámides y edificios.

Se hacían sacrificios de animales, ahora no.

Tal vez estamos en desacuerdo, ello también es maravilloso, porque aprendemos a convivir aceptando las diferencias.

 

SHABAT SHALOM

 

 

 

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