NO, A LA VIOLENCIA
NO,
A LA VIOLENCIA.
Arieh Sztokman. Rabino
Antes
del diluvio, (Genesis 6:11) se describe que "la
tierra estaba corrompida... llena de violencia”,
reflejando una sociedad consumida por la injusticia, el egocentrismo, el
individualismo y la maldad del corazón.
“Al
cabo de un periodo de tiempo, trajo Caín de los frutos de la tierra ofrenda a
Adonai. Y Abel trajo también el, de los primogénitos de sus ovejas, de las mas
gruesas, y se torno Adonai hacia Abel y hacia su ofrenda. Empero, hacia Caín y
hacia su ofrenda no se tornó, enojose Caín mucho y decayó su semblante. Dijo
Adonai a Caín ¿Por qué te has enojado y por que ha decaído tu semblante?
Ciertamente, si has de hacer el bien, te erguirás. Mas si no hicieres el bien,
el pecado yace a la puerta, hacia ti dirige su deseo, mas tu lo habrás de
dominar”. (Genesis 4:3/7)
La
creación es descrita como un acto de Dios de paz, amor y orden.
La
violencia entra en escena cuando el ser humano decide desobedecer a Dios
buscando ser autónomo y rivalizar con Él.
Esto
genera una fractura en la relación entre las personas y con el Creador.
En mi opinión el
primer acto de violencia es cuando Caín se enoja y se le nota en la cara y tal
vez una de las formas de manifestar su enojo es la ausencia de palabras, el
silencio.
El
primer episodio explícito de violencia física registrado en la Biblia es el
asesinato de Abel por parte de su hermano Caín.
Este
hecho nace del individualismo, egocentrismo que genera envidia, la ira
desenfrenada y la falta de responsabilidad por el bienestar del prójimo.
La
Tora quiere enseñar a Caín y a través de el a la humanidad que la reparación
real de nuestros desaciertos radica en la capacidad que tengamos para dominar
nuestras pasiones, reducir nuestro furor, y tratar de tener conductas que nos
eleve sobre la pequeñez, la falsedad y la sospecha.
Nuestros
Maestros nos enseñaron en Tratado de Principios, texto post bíblico, Capitulo
cuatro Mishna 1: “¿Quién es valiente? Aquel que domina sus pasiones. El
paciente es mejor que el fuerte, y el que domina sus pasiones supera al
conquistador de una ciudad (Proverbios 16:32)
Etimológicamente, la palabra "pervertir" (del latín pervertere)
significa literalmente "dar vuelta" o "invertir" un
propósito o un orden correcto. Cuando algo se pervierte, se toma una fuerza, un
deseo o una institución que originalmente fue creada para el bien y se la
desvía hacia un fin destructivo.
La alternativa y el antídoto directo a la perversión es preservar.
Preservar el propósito original (La intención de la Creación)
La perversión ocurre cuando el egoísmo de la cultura del "Yo"
desplaza la responsabilidad colectiva del "Nosotros".
La humanidad tiende a pervertir el orden social mediante la violencia y el
totalitarismo.
El remedio divino no es destruir la libertad humana, sino introducir un
pacto de autolimitación moral para preservar la dignidad de las
diferencias y la vida.
Preservar implica canalizar de forma constructiva la naturaleza humana.
El individualismo, el egocentrismo, generan violencia porque “yo” quiero y
el otro “yo” también quiere, y generalmente es lo mismo y por ello ambos “yo”
se pelean, silencio, violencia, y ambos pierden.
Desarrollamos el amor al poder, en lugar del poder del amor. Silencio. No nos hablamos, porque un “Yo”
quiere que el otro “Yo” no actúe independientemente, sino que lo obedezca.
Generamos una mala imitación de Caín.
La historia de la humanidad, más de 2 milenios, está llena de violencia y
millones de muertos, generada por seres humanos.
Los seres humanos hemos sido creados con amor y por amor para amarnos entre
nosotros. Los objetos han sido fabricados para ser usados. El error que
cometemos las personas es que amamos los objetos y utilizamos a los seres
humanos. Cambiemos.
En lugar de aprender a compartir y convivir, los seres humanos, mal
llamados lideres, se ocuparon de generar divisiones, peleas, “lo mío esta bien
y lo tuyo está mal” y así generaron violencia, hasta el día de hoy.
Nuestros Maestros nos enseñaron en el texto postbiblico Tratado de
Principios, Capítulo I, Mishna 14: Si no estoy para mí, ¿Quién estará? Si estoy
únicamente para mí, ¿Qué soy? Y si no es ahora. ¿Cuándo?
Aprendamos.
SHABAT SHALOM
16 de octubre de 2026
05 de Jeshvan de 5787
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